jueves, 24 de octubre de 2013

Pequeños daños.

Es en las pequeñas cosas en las que muero. Igual que vivo por los pequeños detalles. 
Puedes darme vida con un recuerdo, con una sonrisa o dando a entender que me echas de menos. Puedes regalarme momentos, puedes envolverlos con el mismo lazo que nos colocamos alrededor el día que nos conocimos. Puedes hacer tantas cosas... 
Puedes planear una sorpresa; Apaga las luces de mi habitación y haz que brille con tu sonrisa para cuando yo llegue. Pero ya nada es una sorpresa cuando vienes de vuelta, nada es igual después de haberlo visto todo. Sigo buscando un remedio para no soñar, pero te veo en todas partes hasta despierto. 
Muero cada vez que vienes para volver a irte. Alguien te puso una casa en las nubes, y allí es donde vives desde que despegaste de este infierno. Alguien te dijo que este no era tu lugar, y tu retrocediste, sin miedo a tropezarte en tus antiguas promesas. Hemos muerto juntos mas de una vez, y de la muerte uno no se recupera. Pasamos de pasear por la borda agarrados por el alma, a caminar por el fondo del mar con unos preciosos zapatos de miedo y cemento. Menudo capitán viendo como se hunde su barco...  
El día que no pueda mas habré aprendido a vivir sin tu aliento, a vivir sin tu risa y a caminar sin tu presencia. El día que se acabe la esperanza habré vivido mas de la cuenta, empapado en ginebra y ron, colgado de una locura digna de una estrella del rock, abrazado a tu recuerdo y durmiendo sobre el perfume que dejaste a un lado de la cama. Con esos pequeños recuerdos metidos en una cajita, que en su día no pudo ser una máquina del tiempo para conseguir conocernos antes. Y que habría sido de nosotros de habernos conocido antes? Seguramente habríamos durado menos que una caja de pañuelos en una de esas comedias románticas, que a diferencia del mundo real, siempre tienen un momento malo antes del final feliz. Nosotros tuvimos un par de momentos buenos antes del final.. bueno, del final. 
Y después de varias botellas en las que no conseguí ahogarme, y después de unos cuantos párrafos en los que no conseguí olvidarte, apareces por la puerta. Y como si el tiempo no hubiese pasado desde tu última estancia aquí, vuelvo a invitarte a una taza de café y te pido que me cuentes otra vez esa historia sobre la montaña rusa. Vuelvo a estar ahí, delante, escuchando atentamente cada detalle de la historia, y tomando nota, como si fuese a ir a examen después de la historia. 
Pero la historia ya me la sé, como otras tantas que ya me has contado. Y como en Big Fish llega un momento en el que hay que distinguir la realidad de la ficción. Y te pregunto: Cuales de tus historias han sido realidad, y cuales no? Que fantasías te quedan por realizar en ese paraíso que te has montado sin mi presencia?
Es en las pequeñas cosas en las que muero. Igual que vivo por los pequeños detalles. Es en las pequeñas cosas en las que pienso al acostarme. Un mal entendido, una mentira... una decepción. 
Quiero que vuelvas, y que me expliques tu aventura en el mundo sin mi. Quiero que me cuentes todas las cosas para acto seguido poder olvidarlas. Pero no arruines tu sorpresa empezando tu discurso con una mentira. Gritaste que todo era falso, y yo ya estoy sordo de tantos gritos de mentira.
Y acabo escribiendo sobre ello, una vez mas, como si esta pantalla en blanco pudiese entender que nada es igual, que todo ha cambiado. Escribo como si al pulsar "publicar" todo se desvaneciera. Como si me acostase ahora y mañana volviese a ser 1 de enero. Escribo como si todas las cosas fueran mentira, cuando en realidad todas las mentiras son de verdad.
Como dijo Abraham Lincoln: "Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años."


Quiero que vuelvas para darme el ultimo aliento. Quiero que vuelvas para hacer lo correcto. Quiero que vuelvas porque no debí dejar que te fueras. 
Pero a decir verdad, queda algún camino que te permita volver a dónde estábamos antes?
Te quedan mas cosas para hacerme vivir, o mas para hacerme morir poco a poco?

-Alex Guti. He vuelvo por aquí...