martes, 27 de noviembre de 2012

Tu tan arriba, yo tan abajo.

Se gana y se pierde. Se ríe y se llora. Se vive... y se deja pasar el tiempo hasta morir. Y según pasa el tiempo creo que solo pierdo, solo lloro, y solo acumulo minutos perdidos y kilómetros hacía atrás en mis zapatos. Que ha sido de los tiempos del todo me da igual? Que ha sido de la ignorancia que nos hacía felices? Que ha sido de eso de que el amor no servía para nada?
Y como he acabado? Enamorado, importándome todo lo que tenga tu sello y tu firma, perdido en la ignorancia, en la ignorancia de pensar que algún día algo va a cambiar entre los dos, que algo va a cambiar en ese amor que no va a servir de nada si te lo ofrezco a ti. Y que mas puedo ofrecerte aparte de eso? Si ya tienes un sitio en el cielo, con las demás estrellas. Si ya tienes una plaza en el cajón de mis recuerdos, primera fila, zona centro. Y yo, que estoy perdido, en un mundo que no parece hecho a mi medida, que no parece tener misterios comprensibles para mi, y que no parece querer darme el privilegio de poder olvidarme de lo que es el amor. Porque puede que no lo tenga, y puede que no lo vaya a tener, pero se mejor que muchos de vosotros lo que el amor significa, y lo que es. Os lo han dado todo hecho, os lo han dejado todo en bandeja. Pero aún así, me he ganado mi hueco en el infierno, por miedo a pasar la vida eterna viendo como el ángel mas bello del reino de los cielos comparte nube con alguien con menos alas pero mas suerte que yo. Un lugar cálido y violento para olvidarme de una situación fría y mas violenta.
Y a donde se irán todas las cosas que no voy a poder decirte? Donde crees que van a parar los momentos que no vamos a pasar juntos? Las tardes, las noches, los amaneceres. Las miradas, tus sonrisas, tu nariz roja por el frío, tus pies fríos que no te dejan pensar bien... En que realidad alternativa todo eso serán nuestros momentos, y no los de otro contigo?
Me levanto siempre al caer, y me caigo constantemente. Me lamento después de cada caída, y me río mientras me vuelvo a levantar. He decidido comprar un paracaídas, los golpes al caer desde tu nube son demasiado duros. He decidido comprar una escalera, estar a tu altura no es algo fácil para alguien como yo.
Y ahora que he caído otra vez, estoy aquí sentado, en el suelo, con el resto del mundo. La gente también sonríe, existe el amor, aunque también la guerra. Existe el cariño, la amistad, la diversión... pero también hay lagrimas, caras tristes y el precio de los te quieros son demasiado altos para una cartera tan vacía de dinero como de emociones. Esto es el resto del mundo, donde vivimos la gente normal, con nuestras preocupaciones, nuestros problemas, nuestra irregularidad, y nuestros defectos. Es un mundo totalmente diferente al tuyo, y quizás es al mundo al que pertenezco. Y sigo aquí sentado, mirando arriba y abajo como si tu y el resto del mundo estuvieseis jugando al tenis mientras yo me decido entre coger la escalera de los mil peldaños que tanto me cuesta subir o quedarme aquí para ver que tal es esto de tener los pies en el suelo. Tu en tu nube, y yo en el sitio al que pertenezco; el resto del mundo.

Puedo subir mil veces hasta la cima mas alta. Puedo caer dos mil.
Puedo decirte lo que quieras oír mil veces. Y puedo repetírtelo dos mil.
Pero... puedo permitirme ser esclavo de los peldaños de una escalera que no me lleva a ninguna parte?
Puedo ser esclavo de mi corazón durante mas tiempo del que vaya a vivir?
Será mejor que el viento se lleve tu nube?


Tantas preguntas para tan pocas respuestas. Tanto amor para tan poco entusiasmo en recibirlo.


-Alex Guti, otra dura caída desde ahí arriba.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

November Rain.

Hoy es ese día. Ese día de la semana donde me siento y me lo planteo todo de nuevo.  Ese día en que todo parece tan oscuro como un cuarto sin ventanas, como una habitación sin aire. Ese día en el que mi mirada está tan perdida como yo en este mundo en el que tu no estás. Ese típico día que me cuesta mas sacar una sonrisa que arreglar todas las goteras del techo de mi corazón. Y como voy a amueblarlo, si el suelo está encharcado... Así es la inevitable lluvia de noviembre.
Y todo fluye, por inercia. Las hojas de los arboles se van cayendo, los niños, ajenos al mundo, siguen jugando en la calle. Los aviones todavía no se han caído del cielo y parece ser que un hombre se ha tirado desde la estratosfera. La vida sigue para todos, y el tiempo corre en mi contra. Las nubes siguen negras, el sol ya no sale y la lluvia sigue resbalando por mi cara mezclándose con un par de lágrimas tontas, seguramente de algo que se me ha metido en el ojo, porque claro, yo no lloro. Ni río, ni canto, ni corro, ni ando. Ni respiro, ni como, ni bebo. Y si me apuras, ya no se ni siquiera si vivo. Porque quererte a ti me ocupa todas las posiciones del reloj, todos los números del calendario y todas las vueltas que da la tierra al rededor del sol. Porque quererte se me está haciendo mas duro de lo normal, querer por los dos es demasiado trabajo para uno solo. Mis 24 horas son tuyas, aunque no lo creas, aunque todavía no pueda demostrártelo del todo. Mis 365 días del año, también son tuyos, aunque no pueda pasarlos contigo.
Y puede que no sea perfecto, pero quien quiere serlo? Yo no quiero ser perfecto, pero si quiero que algún día esto sea perfecto. Este momento que no pasé contigo, y este, y este, y también este otro. Y quiero que sea perfecto este beso que no te dí, y esta caricia, y este abrazo. Dormiría en tu portal esperando a que alguien salga para poder entrar. Dormiría en tu puerta hasta que alguien me eche de allí. Subiría por la ventana para colarme en tu cuarto. Dormiría al lado de tu cama, esperando a que seas tu la que me deje pasar la noche contigo. Y te prometo que esa noche será eterna. Y te prometo que no vas a tener que volver a salir de tu calle para encontrar el amor.
Que pasen las primaveras que haga falta, que me reviente el invierno por dentro y por fuera. Que me abrase el sol de verano una y mil veces. Que me entierren vivo las hojas del otoño. Que dure lo que tenga que durar el mes de diciembre. Que sean mil campanadas antes de dar las 12. Que se acabe el mundo el mes que viene, y moriré pensando que si no te tuve, no fue por no haberlo intentado. Que me entierren solo. Apartado. Que no me lleven flores, que no me llore nadie. Que no pongan mi nombre en la lápida. Que pongan solo una frase. Que pongan que no he muerto luchando, que no he muerto en batalla con nadie. Que pongan que me he muerto queriendo.

Te he dicho mil cosas. Te he contado mil historias  Y de todas las cosas que te pude decir todavía no te he dicho una directamente. Todavía no te he dicho algo que ya te he dado a entender un millón de veces, y que debes estar cansada de saber.
Te quiero. Y eso, no hay reloj que lo impida, ni calendario que lo evite. Y para eso no hay portal que me corte el paso, ni candado imaginario, ni muerte que le ponga fin.
La velocidad del viento en contra no frena ni a una hoja que quiere llegar a su destino.

Alex Guti, mas pesado de lo normal, mas repetitivo que nunca. Con menos imaginación que de costumbre, con mas amor del que puedo dar.