Ahora mismo, justo en este momento... Bueno, y ayer, la semana pasada, hace un mes... En fin, ahora mismo y desde hace un tiempo soy como un crío de los 90 en una sala de recreativos.
Bolsillo vacío y cabeza baja, buscando 100 pesetas para poder echar otra partida al Tetris o al Street Fighter. Sin créditos. ¿Game over?
10
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8
7
6
5
4
3
2
1
.................................................
Supongo que así es como se debía sentir uno de pequeño mientras la cuenta atrás y el poco peso de la riñonera indicaban que no ibas a poder jugar mas a tu juego favorito.
Será eso. Será que ya no hay crédito, monedas, intentos o ganas. En ese momento es cuando miras atrás e intentas pensar qué es lo que te ha llevado a perder tantas partidas. Tantas derrotas, tantos intentos perdidos. O quizás me quedé dormido el día que repartieron los intentos y he gastado esos pocos que traía ya de casa. Menuda imbecilidad eso ultimo. Es evidente que algo he hecho mal. Que no he sabido nunca aprovechar mis oportunidades o he jugado en niveles a los que no sabía enfrentarme. Y por eso, tras tantas partidas, me he quedado sin ganas de mas. Puede que me haya cansado de jugar... o de que jueguen conmigo.
Y en eso no existe la diferencia con el crío de los recreativos: Bolsillo vacío, cabeza baja... y vuelta a casa.
-¿Game over?
-Game Over.
"Hemos sido cambiados de lo que éramos, nuestros corazones rotos quedaron destrozados en el suelo. No puedo creerte si no puedo oírte. Alguien me cambió, ¿puedo comenzar esto otra vez?" EDITORS, Smokers outside the hospital doors. TWITTER: @AlexGuti93
viernes, 3 de julio de 2015
viernes, 26 de junio de 2015
Desgana.
Si miro ahí,
siempre estás.
Si miro allá,
siempre estás.
Si cierro los ojos,
siempre estás.
A diario,
siempre estás.
En la música,
siempre estás.
Si siempre estás,
¿cómo es que te has ido?
siempre estás.
Si miro allá,
siempre estás.
Si cierro los ojos,
siempre estás.
A diario,
siempre estás.
En la música,
siempre estás.
Si siempre estás,
¿cómo es que te has ido?
domingo, 31 de mayo de 2015
Punto de vista.
"Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas… en la lluvia."
Y yo también he visto muchas cosas que no creeríais. No he visto atacar naves en llamas más allá de Orión ni he visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser… Tampoco es que esto sea una película y tampoco es hora de morir bajo la lluvia con una paloma en las manos. Si esto fuese una película estaría mas cerca de "500 days of summer" que de "Blade Runner". Aunque el imbécil de Joseph Gordon-Levitt iba sobre aviso y se dedicó a llorar por algo que le habían dicho que no sería real siempre. Yo he llorado por algo que me habían dicho que era real cuando estaba convencido de que yo era un simple engranaje del sistema, una pieza en un desierto, deshidratada y contemplando un espejismo que se formaba entre la arena y el aire cálido que me entraba a los pulmones. Y aunque parecías real, te disipaste. Efímera, como la gota de agua que me quedaba, como el instante en que me lo creí, como el tiempo que pasé en el páramo de tu pasatiempo.
Ahora tu también te perderás en el tiempo, como mis propias lágrimas en la lluvia. Te perderás, como yo me perdí en tu calendario y en la distancia. En una distancia irreal pero significativa, en la cual dos palmos son 600 kilómetros y un adiós es un ojalá. Ojalá. Es increíble. Os habéis parado a pensar en todas las cosas que habréis dicho en vuestra vida y que empezaban con la palabra "ojalá"? Seguro que no. Nos pasamos la vida en un ojalá. Seguro que has dicho "ojalá me toque la lotería", "ojalá acabar ya los estudios" o cualquier cosa así. Es natural, yo también lo hago. Y es por eso que ojalá. Que ojalá te hubieses ido antes o te hubieses quedado hasta mas tarde. Por eso ojalá pudiese borrar mi memoria, formatear mi cabeza. Ojalá, ojalá, ojalá. De que servirá pasarse el tiempo deseando que pasen cosas en vez de luchar por ellas?
¿Eso ha sido?
¿Consideras que no he luchado lo suficiente?
¿Crees que mereces mas? ¿Que yo soy poco?
¿Has perdido tu tiempo conmigo? ¿Lo habrías invertido mejor en otra persona?
Y te habrás pasado el tiempo pensando en que ojalá no hubiese pasado.
Que ojalá no la hubieses cagado.
No por mi, si no por ti. No por mi, si no por él. Madre mía, que decisión tan mal tomada por una persona que ojalá hubiese merecido tu tiempo, tu vida, tu amor. Es eso. Ahora me doy cuenta.
Ha pasado tiempo, pero ahora me doy cuenta. De que ha sido mi culpa. No me dejaste ser, ni yo a ti. No te dejaba ir, pero tu a mi si. ¿No te he llegado a entender? No creo que tu me entiendas a mi.
Pero soy yo, el que ha roto los platos y por eso los estoy pagando. Será lo justo. Será lo necesario.
Maldita sea, tú no podías salvarme. ¿Lo entendías? ¿Sabías que no podías hacer nada por mi? ¿Has sido tú la que se la ha jugado por mi?
Se ha dado la vuelta a la tortilla. Quizás este sea el punto de vista. Quizá, quizá, quizá.
He hecho daño. Lo estoy haciendo. Hasta ahora lo estoy haciendo. Me sale sin querer, quizás forme parte de mi no ser comprendido como tal. Ser solo esa pieza rota que no encaja que busca una forma de escapar de las calles en las que no te encuentra. Y tú estarás escondida, deseando que esto se acabe, porque todo es culpa mía. ¿Habré desperdiciado tu tiempo para luego echarte a ti la culpa de haber perdido el mío? ¿Seré Joseph y nadie quiere decírmelo?
Llegados a este punto tendré que decir que tú tenías toda la razón. La razón para actuar como has actuado. Porque sí. Porque estoy equivocado. Equivocado por pensar que podría formar parte de ti, por creer que podría ser alguien en tu vida cuando ni siquiera he pasado el examen de acceso. Y eso soy: Un aspirante a nada al que nadie aspira. Una de esas lágrimas que no significan nada entre tanta lluvia. Soy nada para ti y eso es lo mejor de mi. Estar errado es la mayor verdad a la que puedo aspirar. Aspirar a ser la nada de alguien y el todo de nadie. Un granito de arena de aquel desierto, una mota de polvo del recuerdo que dejas.
Así que lo siento. Siento haber intentado ser alguien. Siento haber intentando ser mejor persona por ti y para ti. Estaba equivocado, como siempre. Y por eso también siento haber malgastado tu tiempo y haber minado tu alegría. Siento haber entrado en tu vida para destrozarla desde dentro. Siento haber frenado tus sueños y los de quien de verdad significa algo para ti. Siento ser un desperdicio y haber destrozado este lugar. Nuestro hogar.
Siento no poder llegar a ti como tu has llegado a mi y no haber encontrado hueco en ti. Ser un lastre, una carga, un nubarrón, un bache, un resbalón, un suspenso, un tropiezo, una estafa, un timo, una nada llena de nada que te ofrecía nada... a cambio de todo.
Ojalá pudiese devolverte tu tiempo y que pudieses aprovecharlo con quién realmente creas que merece la pena.
Ojalá el tiempo te traiga algo mejor que una persona como yo.
Me he dado cuenta de todo por la lluvia. Porque una paloma no puede volar con las alas mojadas.
Si yo soy la lluvia solo estaba consiguiendo que no fueses libre.
-A.G.
domingo, 26 de abril de 2015
Ciencia ficción.
Toda historia tiene un final.
Bueno, y un principio. Pero el capítulo titulado "todo tiene un principio" ya lo he contado a quién tenía que contárselo. Igual ha hecho una bola y ha tirado a encestar en una papelera. Digamos que tiene puntería a la hora de reciclar algo... o a alguien.
Fue una historia corta y una herida larga. Larga como el vaso en el que quiero ahogar el recuerdo, eterna como la noche en la que no volví a escuchar tus buenos días. El gallo que no canta, y yo, que me enredo entre las sábanas, revueltas de dar vueltas durante ese sueño que no llega, porque no he conseguido pegar ojo desde el jarro de agua fría que me despertó la última vez. Te lo dicen mis ojeras, dibujadas de pasar hambre de ti.
En lo que podemos estar de acuerdo es que toda historia tiene un desenlace, un final, un error... y un adiós. Adiós. Adiós. Adiós. Como si eternizar la despedida alargase la historia. Adiós. Adiós. Adiós.
Pero sigues siendo tú. Adiós. Adiós. Adiós. La que ha querido irse sin decir adiós. Adiós. Adiós.
Y el desenlace se adelantó. Llegó siglos antes de lo que yo esperaba, cuando solo habían pasado unos segundos desde tu decisión de quedarte. Segundos, minutos, días o semanas. No lo sé. El tiempo se detuvo para mi, pero en tu reloj pasaban las horas que prendían fuego a tus palabras. Saliste corriendo, como de un incendio. Y yo me quedé, sentado, esperando a que el humo de tus llamas me adormilasen para poder volver atrás, adelante o hacía donde fuese que me llevase el subconsciente. Pero me quemo. Me quemo en este infierno llamado realidad. Las horas no conducen a ninguna parte, porque mañana no estás y pasado tampoco. ¿Y de qué sirve el tiempo cuando no quieres llegar a ninguna parte? ¿De qué sirven los días en el calendario cuando la noche es eterna?
Ahora serás recuerdo, hasta que consiga olvidarte. Hasta que olvide las caras largas que convertí en ojos que sonreían y brillaban. Hasta que olvide tu indecisión, Hasta que me quede sordo de escuchar tus canciones y ciego de no ver tus fotos; se quemaron en el incendio. Ciego y sordo, inútil y triste. Triste y apático. Apático... y abatido. De no poder recordar tu olor pero recordar que colonia no comprar nunca más. De sentarme solo, imaginando la sombra de lo que parecía que eras y no llegaste a ser. Y paso a ser uno mas. Uno que ha pasado. En una estantería, apenas sin usar, como una película sin abrir de la que solo has visto el trailer. Como esa canción que no llegaste a escuchar y que te habría gustado. Como lo que no llegaste a ver... porque te habrías quedado.
No somos nada mas que conocidos importantes, con la duda de si bajar la mirada o saludar con la mano en el momento en que una brisa nos junte por casualidad. Y es que te has ido sin irte. Te has quedado sin quedarte. Y me has dejado, sin dejarme. Ya no soy el segundo, ni el tercero, ni el último ni el primero. Ni nada, ni nadie. Ni pronto, ni tarde. No soy. No estoy. No.
Y quiero que todo se desvanezca. Desaparecer o reinventarte. Como si nada hubiese ocurrido. Como si los errores fuesen virtudes y las lágrimas efímeras. Como si tu suave piel no dejase de sentir la mía. Para ver como llega el sol en tu ventana y la calma a tu habitación. Para verlo desde fuera, y solo sentir que todo marcha bien. Solo sentir que no he estado ahí para molestar, respondiendo a una llamada que no he recibido, contestando que SÍ a una pregunta que no me han hecho. Viviendo por ti, para ti... sin ti. Pero todo irá bien. En la distancia que te separa y te acerca. Yo me quedo, junto a todo lo que no aprendiste a apreciar de este lugar. Porque lo que importa no son las calles ni las aceras. No es la lluvia ni el frío. Lo que importaba era que tenías con quien refugiarte de todo eso.
Y quiero que todo se desvanezca. Desaparecer o reinventarte. Como si nada hubiese ocurrido. Como si los errores fuesen virtudes y las lágrimas efímeras. Como si tu suave piel no dejase de sentir la mía. Para ver como llega el sol en tu ventana y la calma a tu habitación. Para verlo desde fuera, y solo sentir que todo marcha bien. Solo sentir que no he estado ahí para molestar, respondiendo a una llamada que no he recibido, contestando que SÍ a una pregunta que no me han hecho. Viviendo por ti, para ti... sin ti. Pero todo irá bien. En la distancia que te separa y te acerca. Yo me quedo, junto a todo lo que no aprendiste a apreciar de este lugar. Porque lo que importa no son las calles ni las aceras. No es la lluvia ni el frío. Lo que importaba era que tenías con quien refugiarte de todo eso.
Como en una película de ciencia ficción, "me llevaste por delante", aunque esta vez no te saque a bailar. No pasaste de mi portal, ni yo del umbral de la importancia. Dejamos una cama vacía de historias que contar. Dejaste un cuerpo vacío y te llevaste mis ganas de volverlo a intentar.
-Alex Guti, De vuelta para ser el mismo que deja pasar la vida en un intento de sobrevivir.
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