Comencé a remar cuando el oleaje venía en su peor versión, el viento frío golpeaba las velas de el pequeño barco y amenazaba con devolverlo a tierra, al puerto del que había salido. Comenzaba la tormenta, no me había dado tiempo a ponerme en marcha y ya estaba lloviendo a chuzos. Remar y sacar el agua con un cubo no son cosas que se puedan hacer al mismo tiempo, al igual que no puedo pensar en olvidarte y seguir pensando en ti cada vez que escucho tu nombre. Quedaba una sola opción, estaba claro. O remar y hundirme, o seguir achicando agua, y perderme en el océano. Llevo toda la vida pensando en buscar el momento perfecto, pero eso no existe. Es un cuento chino para pobres ilusos, que viven de sus ilusiones mas que de sus echos. Y no vamos a engañarnos, siempre he sido uno de esos. He sido uno de esos desde que he nacido hasta hace muy poco..Hasta ahora. Tomé el momento, y fue el peor que pude haber escogido, ya sabéis la historia, mi barco se hundió porque no quise dejar de remar hacía ti. Era una obsesión, una meta.. Eras simplemente tu, la que estaba al otro lado de la travesía, y eso, vale mucho mas que cualquier tesoro que pudieran encontrar los españoles hace siglos. Tu no quisiste ver que yo me acercaba, bajabas la mirada. Yo no quise remar mas fuerte, ni hacer mas ruido chapoteando un montón de palabras bonitas para ti. Y al fin y al cabo, el momento, no pudo ser perfecto.
No tengo la casta de un explorador para navegar en tus aguas, y conseguí perderme y hundirme. Y tu no tienes los ojos lo suficientemente abiertos para ver todo lo que he remado por ti. Mi barco de papel se hunde siempre que sale a navegar si norte ni sur. Con una brújula, que solo señala donde estás tu.
-AlexGuti, miércoles noche. Noche oscura.

No hay comentarios:
Publicar un comentario