domingo, 27 de abril de 2014

Con o sin zapatos.

Hola. Te he visto llegar, como siempre. A la misma hora, con tus zapatos en las manos, intentando no hacer mucho ruido para no llamar mi atención. He sentido el brillo de tu pelo en el aire, el aroma de tu sonrisa en las llamas de mis entrañas.
Sé de sobras cuál es tu juego. Juegas a no conocerme; creo que se está poniendo de moda. Juegas a inventarte una excusa para quitarme la sonrisa, a pedirte una copa vacía y hacer como que ya es la hora de irte. ¿Y sabes? Yo nunca me voy. Me quedo ahí, sentado, esperando a escuchar el temblor del suelo por culpa de tus talones al andar. Siempre tienes esa costumbre de mirar con cuidado antes de dar la vuelta a la esquina. Y yo mientras pidiéndole un consejo al camarero y otro trago a mi psicólogo. Se me ha desmoronado el mundo, y las flores empiezan a crecer hacia abajo. El sol ya no las quiere, se ha cansado de iluminarme el camino para que otro pise donde yo he puesto la vista. Mi camino ya no es mío desde que la vida nos da pan rancio a los que pedimos el plato especial de la casa. En la mesa honorífica han empezado a sentar a los mindundis ahora que lo vulgar duerme acompañado. Ya sabes que ahora lo mediocre se ha puesto de moda.
No sé porque te escribo esta nota. Ahora mismo veo tu pelo entre toda la gente. Sigues escondida entre la marea, tan huidiza como siempre. Y no sé qué es lo que te causa tanto desanimo en mi.  Sigues pensando que el amor es un juego, y siempre soy el que pierde. Siempre soy uno más de tu lista del desamor. Cariño, podemos ser jóvenes juntos, o puedo morir por ti y dejar un bonito cadáver. Tú seguirás tan joven como para seguir rompiendo corazones.  
Voy a pedirme otra copa, mientras acabo de escribirte esto. Puedes fingir que te interesa, yo intentaré hacer que te creo. Mi nuevo amigo dice que eres una sonrisa con sorpresa. Hay que saber si el cable rojo va con el rojo, o si el azul va con el amarillo. Dice que hay peligro de que explotes. Me ha querido cerrar el grifo y yo le he pedido que me hable de ti; ha preferido darme la botella y dejar que siguiese escribiéndote. Creo que ya se me acaba el tiempo, así que iré acabando.
 En mi mente te tengo idealizada. Eres el yin de mi yang, la fuerza opuesta. La oscuridad de mi luz, la letra de mi canción, la última página de mi vida. Eres el equilibrio que me falta, y el que te falta. Pero de eso ya te darás cuenta. Lo dijo Turner: “se cruel conmigo, porque estoy loco por ti”. En mi mente eres lo que busco, el brillo de mis ojos, la titiritera de mi sonrisa. ¿No te arriesgarías a protagonizar una obra que se ha escrito solo para ti? 
Vivo el momento. El momento en el que sientas como yo, el momento en que me mires como yo te miro a ti. Vivo para el momento en que entres haciendo ruido, y te quites toda la ropa menos los zapatos. Quiero que cierres una etapa y abras una nueva. Quiero escucharte llegar, y sobre todo quiero no tener que escuchar cómo te vas. 

Ya es hora de que deje el bolígrafo y te deje esto. Solo quiero que lo leas, y si crees que es hora de ponerte los zapatos no me lo digas, solo sal de tu escondite. 
Y a la hora de la verdad, ¿serás como en mi mente? Quizá seamos el error el uno del otro, pero que nos quiten lo bailado en cuanto nos pongamos a descubrirlo. 
Si crees que esta nota es tuya, firma antes de irte. 

-Alex Guti. Palabras para.. ¿nadie? 

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