Algo pegajoso impregna el viento. Tengo goteras hasta en los bolsillos de mis pantalones. Gotean a chorro fluyente mis ganas de ser uno mas, pero en el intento de cambiar creen los ignorantes que no hay hueco para lo que desconocen en su mundo de la sonrisa falsa y la mala baba. No se si soy imbécil, igual solo soy feliz a mi manera. Mi balcón se ha venido abajo por la humedad que encierras en tu silencio, y creo que hoy no me he puesto mi mirada de la suerte. Se pega el viento en el aliento cada vez que intento decirte una palabra. Tengo pegamento, pero no se en cuantos pedazos puedes llegar a romperme el... ¿Corazón? Igual eres una mas de las que dudan de que tenga de eso.
Puedo engañarte. Puedo tejer una red y conseguir que no salgas de ella. Puedo ser lo que tu quieres que sea. Lo decía Kurt, "No soy como ellos, pero puedo aparentarlo". Quizás no sea lo correcto aceptar un consejo de alguien que termino volándose los sesos con una escopeta, sumido en la soledad de la fama. Pero es cierto, puedo engañarte. A ti y a todos. Puedo ser eso que queréis. Lo que quiere todo el mundo. Al fin y al cabo, siendo yo estoy aquí, escribiendo esto.
Las cosas nunca estuvieron tan mal.
Nunca te mentiría. Nunca te prometería lo que no puedo darte. Mierda, ni siquiera intentaría sacarte una sonrisa si no quisiera ser el puto dueño de las mil siguientes. No soy uno de esos falsos que te vas a encontrar cada día de la semana. No soy ese tío que va a querer caerle bien a todos. Pero nunca te fallaré. Soy de verdad con los de verdad. De agenda corta. Si quieres que me vaya, me arrastraré lejos de ti. Si quieres que me quede, no te daré ni una sola razón para que creas que te has equivocado. No te seguiré si no quieres, no te molestaré si crees que sobro. Joder, dejaría hasta de respirar si me lo pidieses.
Cuando alguien dice algo de mi es como si un ciego intentase hacer un dibujo siguiendo las instrucciones de un mudo al que se lo ha cantado un sordo. Muy alejado de la realidad. De mi realidad, y del que se interese por ella.
Pero el aire sigue impregnado de eso que nos destroza por dentro. Nuestros bolsillos están casi tan vacíos como nosotros. Solo nos queda creer. Y de eso vivimos en nuestro error. De creer. De creer en lo que no queremos saber. Estamos hasta arriba de miedo. Del miedo a dar la cara.
¡Que fácil es vivir pensando en lo bonito que sería todo si fuese como queremos!
Pero que difícil es romper nuestro silencio. Que difícil es abrir la ventana, y dejar que corra el viento. Que difícil es dejar de imaginar que no corre el viento entre tu y yo. En mi mente, podemos serlo todo. Pero eso solo sucede mientras no me hayas dicho que "no". Por eso mis palabras tiemblan y se esconden entre los dientes antes de salir. Por eso mis dedos se encogen antes de escribir. Por eso vivimos escondidos, porque no queremos matar nuestros sueños... pero tenemos miedo de no poder vivirlos. Las goteras las tenemos en los sueños, de lágrimas que no queremos sacar de nosotros.
¿Pero sabéis que?
No todas las lágrimas son de tristeza. Aunque ambos sabemos que tienes la capacidad de partirme en dos.
Aunque no nos quede pegamento para tantos trozos. Aunque muramos en el intento. Quiero saber de ti. Quiero que sepas de mi.
Y si el aire se pega en tu garganta, te leeré los labios. Y si el balcón se cae, que no se nos caiga encima.
Puedo ser de verdad para ti, si tu quieres. Pero no quemes mi sueño sin probar que tal se duerme aquí.
Al final, haré la maleta. Solo tu puedes decirme si es para irme lejos de ti, o lejos de la realidad.
-Alex Guti. He roto mi promesa, lo sé, no he podido resistirme.
"Hemos sido cambiados de lo que éramos, nuestros corazones rotos quedaron destrozados en el suelo. No puedo creerte si no puedo oírte. Alguien me cambió, ¿puedo comenzar esto otra vez?" EDITORS, Smokers outside the hospital doors. TWITTER: @AlexGuti93
martes, 8 de abril de 2014
jueves, 20 de febrero de 2014
Vacío.
Vacío,
que palabra tan llena ; Tan llena de nada. Tan vacía de todo.
Vacía de la ilusión al acostarse. Vacía de las ganas de comenzar un buen día.
Y estoy tan vacío de nada que la nada me llena.
Me encuentro lleno. Lleno de nada. Y hay tanto de esa "nada" que siento ese vacío como una punzada que me atraviesa el estomago y me ata en el lado oscuro de la vida, donde nadie se pregunta donde estoy. Donde estoy solo, atascado, y sin mostrar la menor intención de búsqueda de libertad. Donde "libertad" significa cerrar una puerta intentando dejar los problemas fuera y cerrar una ventana intentando olvidar el pasado.
Vence la oscuridad a la luz, en un rostro pálido cargado de ojeras tatuadas a sueño olvidado.
Alma cerrada, con la llave escondida. Dudosa fama me sacude.
La vela al viento, buscando una corriente que me acerque a tierra. Como si fuese un Ulysses flacucho, remo contra marea hasta que caigo derrotado. Vengo del mismo lugar, de quemarme las rodillas en un intento fallido de fuga, de inventarme mil historias sin ni siquiera abrir las persianas y ver la luz del sol en una mañana despejada. Ya se que llueve, ¿para que voy a asomarme a tu ventana?
Vengo de allí, de esa sonrisa que me delataba como un tipo sencillo. Y también vengo de allí, de tener una buena respuesta hasta para la mas bochornosa humillación. Vengo de ese lugar, vengo de ti, de mi. Vengo de todos. Estuve allí durante mucho tiempo, salpicando la mala fama a golpe de fondo de cristal y barra de bar.
Estuve en tantas ocasiones, en tantos lugares, en tantos momentos, en tantos besos... Y pese a todo, he olvidado el camino de vuelta. He perdido el norte; ahora no se a donde viajo por este camino de niebla confusa y goteras que harán que se me caiga el techo encima.
Vendí tus recuerdos a la pena, regalé la sonrisa al diablo.
Saquemos a bailar a la nada, a golpe de descaro. Nos miran, nos juzgan. El afluente que desemboca en tu mejilla nos delata a los dos. Nos echan del local, y acabamos bailando con la noche. Pero la noche no termina, y tu te acabas yendo. Te acabaste yendo de mi. De mi mente, de mi alma, y de cada gota de sudor que nos quedaba por compartir. Se creó la nada, y de la nada se creó el vacío. Y el vacío no pesa lo suficiente como para salir a la calle con este viento que azota todos nuestros pecados de forma tan bíblica. La diosa fortuna nos alumbro durante un tiempo, y acabó jugando conmigo. Salgo volando, con todos mis remordimientos, con la ilusión que no me queda. Soy tan frío como una llamada de madrugada. Soy tan frío como la distancia que nos separó y nunca mas podrá juntarnos. Un frío silencioso, que perturba los oídos de los que acompañan mi silencio entre risas de relleno sacadas de alguna serie americana.
Estuve cerca de todo, para quedarme en nada.
Y la nada me llena. La nada me acompaña.
Y por eso llevo 10 minutos sin decir nada.
No soy tan diferente a lo que era, pero cargo con mas peso del que puedo llevar. Y eso es irónico teniendo en cuenta lo vacío que estoy.
Puede que sea el principio del fin. O el fin del principio. Solo se que no pertenezco a este lugar, igual que no le pertenezco a nadie.
-Alex Guti, (...)
domingo, 12 de enero de 2014
Flashback.
¿Es este mi espejo?
¿Quien coño es ese?
Juro que ese no soy yo.
La frase de todas las mañanas, que se empieza a repetir también por las tardes, y me da las buenas noches antes de irme a dormir. ¿Y como he llegado a dudar de mi propio reflejo? ¿En que momento he regalado mi alma a la suerte?
Navego en un "flashback", como si esto fuese un capítulo de Perdidos, aunque sería mas fácil encontrarme en una isla perdida de la mano de dios, en medio del océano, que entre tanto recuerdo perdido y tanta promesa rota. En el flashback aparecemos los dos, sin ninguna preocupación, viendo amanecer. No existía ni el ayer, ni el mañana. Ni si quiera usábamos reloj, el tiempo lo contábamos con la mirada, sentados en una parada de autobús. Vivíamos al amanecer, el resto del día se evaporaba. Era como si el jodido sol no quisiera moverse de encima de nuestras cabezas. Si fuese navidad el cabrón se habría sacado un trozo de muérdago de la manga solo para quedarse ahí arriba. Todo era luz. Hasta que vino el apagón. Tendríamos que haber pagado las facturas que nos enviaba cupido, pero vivíamos sin dinero en nuestros abrigos.
El flashback acaba a oscuras, no hay luz al final del túnel. Y ahora vivimos como en una canción de los Rolling Stones, "sin dinero en nuestros abrigos y sin amor en nuestras almas, no podemos decir que estamos satisfechos".
Y como hemos cambiado desde que se fue la luz. Como ha cambiado el cuento desde que no nos sentamos a escucharlo juntos. ¿Es caperucita la que se come ahora al lobo, y la abuelita la que tira la casa de los cerditos? Creo que me he liado. Volvamos a empezar.
He aprendido a caminar solo. "El cuento del chico que se hizo mayor y decidió dejar de vivir aventuras", ya fue bastante agotadora la aventura de tener que hacerse mayor a la fuerza. Y ahora que mi alma quedó atrapada en el pasado, me regalas un espejo nuevo. Eres incapaz de entender que el espejo es solo el reflejo. La culpa no es del espejo, del ambiente, del día a día... La culpa es de las circunstancias que me hicieron guardar mi corazón en una caja fuerte. La culpa es de haberme tragado la llave y de haber enterrado la contraseña en una botella de whisky. La culpa es de la aventura errónea que me llevo a dejar mi armadura por ahí olvidada.
Y como un tonto vuelvo a levantarme hoy, y corro a mirarme en el espejo. La misma cara, las mismas ojeras de no poder dormir, y el mismo reflejo. El reflejo del alma. El reflejo de un alma que cogió un avión y acabó perdida en una isla en medio del pacífico. ¿Serás capaz de recorrer medio mundo, de caminar miles de kilómetros, en busca de un alma que no consiguió hacerte sentir lo que querías en su momento? ¿Que esperas de un alma rota después de tanto tiempo?
Por si acaso, yo he encargado una nueva armadura, esta vez un poco mas dura. He encargado también un paracaídas, y un montón de cosas mas, para poder frenar la caída. Porque creo que no estoy dispuesto a partirme otra vez el alma con la caída. Bueno, eso suponiendo que llegue a recuperarla...
He aprendido a caminar solo. "El cuento del chico que se hizo mayor y decidió dejar de vivir aventuras", ya fue bastante agotadora la aventura de tener que hacerse mayor a la fuerza. Y ahora que mi alma quedó atrapada en el pasado, me regalas un espejo nuevo. Eres incapaz de entender que el espejo es solo el reflejo. La culpa no es del espejo, del ambiente, del día a día... La culpa es de las circunstancias que me hicieron guardar mi corazón en una caja fuerte. La culpa es de haberme tragado la llave y de haber enterrado la contraseña en una botella de whisky. La culpa es de la aventura errónea que me llevo a dejar mi armadura por ahí olvidada.
Y como un tonto vuelvo a levantarme hoy, y corro a mirarme en el espejo. La misma cara, las mismas ojeras de no poder dormir, y el mismo reflejo. El reflejo del alma. El reflejo de un alma que cogió un avión y acabó perdida en una isla en medio del pacífico. ¿Serás capaz de recorrer medio mundo, de caminar miles de kilómetros, en busca de un alma que no consiguió hacerte sentir lo que querías en su momento? ¿Que esperas de un alma rota después de tanto tiempo?
Por si acaso, yo he encargado una nueva armadura, esta vez un poco mas dura. He encargado también un paracaídas, y un montón de cosas mas, para poder frenar la caída. Porque creo que no estoy dispuesto a partirme otra vez el alma con la caída. Bueno, eso suponiendo que llegue a recuperarla...
Y podríamos volver a contar el cuento de la parada del autobús, y del primer amanecer del año. Podríamos contar mil cosas. O haberlas contado. Ya no se ni lo que digo, ni lo que quiero decir. Me arrodillé y como si fuese una película de los Coen te dije que buscases en tu corazón. Y bueno, el cuento acabó.
Creo que me he liado.. ¿Volvemos a empezar?
-Alex Guti. Empiezo 2014 dónde acabé el 2013.
Creo que me he liado.. ¿Volvemos a empezar?
-Alex Guti. Empiezo 2014 dónde acabé el 2013.
miércoles, 18 de diciembre de 2013
Del suelo al tejado.
El silencio de la calle al alcance de los oídos del que no quiere escuchar. Juraría que el aire es mas ligero los días que me acompaña la realidad y no la ficción en forma de sonrisa mentirosa. Juraría que floto, pero todos estamos encadenados al suelo.
A veces, solo a veces, siento como si mi vida fuese como ese dibujo que todos hacíamos de pequeños. Con una casita, el sol arriba en la esquina, unas nubes... Pero yo no paro de salirme con los colores. La cera roja para pintar el tejado de la casita acaba mezclándose con el azul del cielo, y ya nada es del color que era. El aire en la calle se torna pesado, frío e intratable. Intentamos huir de todo lo que nos rodea de vez en cuando. Es como estar tumbados en el tejado de esa casita que todos dibujábamos, intentando buscar una explicación a los colores que le ponemos a las cosas. ¿Y si el cielo fuese verde en realidad? ¿Que buscamos exactamente cada vez que ponemos nombre a algo?
El frío no consigue trepar por las ventanas para llegar al tejado. El sonido del silencio ameniza la ligereza del aire, la ficción en mis ojos se vuelve realidad. Ahí arriba soy yo mismo, atado al aire. Entregado a las estrellas. Como si mi sitio no fuese este. Señalando al cielo, buscando una explicación de como he llegado a quedarme atrapado entre estas cuatro paredes que rodean mis pasos. Señalando en busca de un viaje que haga cambiar el sentido del viento. Un viaje que consiga romper las cadenas que me atan al suelo.
Y me quedo apreciando el momento. Mis pies en las tejas, sin miedo a resbalarse, conocen mejor mis próximos pasos que mi propia ambición, que mantiene su propia lucha, en un tira y afloja, con el carcelero que acorta cada día un poco mas la cadena que me mantiene cerca del suelo.
Me libero después de mucho tiempo recluido en esa prisión del pensamiento, he intento dar salida a lo que de verdad soy. He dejado tantas fuerzas para quitarme la cadena que me he quedado quieto, observando a los lados, como un gato callejero y desconfiado que mira 10 veces antes de jugarse el pellejo para cruzar la calle. Llevo tanto tiempo pensando que no podría librarme de ese castigo que me he quedado como el típico chulo de bar, que pide que lo agarren, sabiendo que si lo sueltan será para esconderse debajo de una mesa. Me he quedado en el intento de volar.
Podemos soñar toda una vida con una casa en las estrellas. Con un coche deportivo. Con una mujer guapa y bella que nos acompañe hasta el final de nuestro camino. Podemos soñar con todo lo que queramos. Pero, ¿de que nos sirve si no luchamos por romper con todo lo que nos ata a este lugar al que no pertenecemos? El suelo se me ha quedado corto para caminar, y el aire parece un buen lugar para vivir. Vivo mas cerca de viajar del tejado a las estrellas, que del tejado a las cadenas.
Lo que pudo ser y no fue.
Lo que puede ser, y no sé.
Lo que se que soy. Lo que se que fui. Lo que no se que seré.
Puede ser todo, pero no creo que pueda dejar de ser quien soy.
Puede ser todo. Podemos volver a serlo. Podemos no haberlo llegado a ser.
-Alex Guti. Como Snoopy en el tejado.
jueves, 24 de octubre de 2013
Pequeños daños.
Es en las pequeñas cosas en las que muero. Igual que vivo por los pequeños detalles.
Puedes darme vida con un recuerdo, con una sonrisa o dando a entender que me echas de menos. Puedes regalarme momentos, puedes envolverlos con el mismo lazo que nos colocamos alrededor el día que nos conocimos. Puedes hacer tantas cosas...
Puedes planear una sorpresa; Apaga las luces de mi habitación y haz que brille con tu sonrisa para cuando yo llegue. Pero ya nada es una sorpresa cuando vienes de vuelta, nada es igual después de haberlo visto todo. Sigo buscando un remedio para no soñar, pero te veo en todas partes hasta despierto.
Muero cada vez que vienes para volver a irte. Alguien te puso una casa en las nubes, y allí es donde vives desde que despegaste de este infierno. Alguien te dijo que este no era tu lugar, y tu retrocediste, sin miedo a tropezarte en tus antiguas promesas. Hemos muerto juntos mas de una vez, y de la muerte uno no se recupera. Pasamos de pasear por la borda agarrados por el alma, a caminar por el fondo del mar con unos preciosos zapatos de miedo y cemento. Menudo capitán viendo como se hunde su barco...
El día que no pueda mas habré aprendido a vivir sin tu aliento, a vivir sin tu risa y a caminar sin tu presencia. El día que se acabe la esperanza habré vivido mas de la cuenta, empapado en ginebra y ron, colgado de una locura digna de una estrella del rock, abrazado a tu recuerdo y durmiendo sobre el perfume que dejaste a un lado de la cama. Con esos pequeños recuerdos metidos en una cajita, que en su día no pudo ser una máquina del tiempo para conseguir conocernos antes. Y que habría sido de nosotros de habernos conocido antes? Seguramente habríamos durado menos que una caja de pañuelos en una de esas comedias románticas, que a diferencia del mundo real, siempre tienen un momento malo antes del final feliz. Nosotros tuvimos un par de momentos buenos antes del final.. bueno, del final.
Y después de varias botellas en las que no conseguí ahogarme, y después de unos cuantos párrafos en los que no conseguí olvidarte, apareces por la puerta. Y como si el tiempo no hubiese pasado desde tu última estancia aquí, vuelvo a invitarte a una taza de café y te pido que me cuentes otra vez esa historia sobre la montaña rusa. Vuelvo a estar ahí, delante, escuchando atentamente cada detalle de la historia, y tomando nota, como si fuese a ir a examen después de la historia.
Pero la historia ya me la sé, como otras tantas que ya me has contado. Y como en Big Fish llega un momento en el que hay que distinguir la realidad de la ficción. Y te pregunto: Cuales de tus historias han sido realidad, y cuales no? Que fantasías te quedan por realizar en ese paraíso que te has montado sin mi presencia?
Es en las pequeñas cosas en las que muero. Igual que vivo por los pequeños detalles. Es en las pequeñas cosas en las que pienso al acostarme. Un mal entendido, una mentira... una decepción.
Quiero que vuelvas, y que me expliques tu aventura en el mundo sin mi. Quiero que me cuentes todas las cosas para acto seguido poder olvidarlas. Pero no arruines tu sorpresa empezando tu discurso con una mentira. Gritaste que todo era falso, y yo ya estoy sordo de tantos gritos de mentira.
Y acabo escribiendo sobre ello, una vez mas, como si esta pantalla en blanco pudiese entender que nada es igual, que todo ha cambiado. Escribo como si al pulsar "publicar" todo se desvaneciera. Como si me acostase ahora y mañana volviese a ser 1 de enero. Escribo como si todas las cosas fueran mentira, cuando en realidad todas las mentiras son de verdad.
Como dijo Abraham Lincoln: "Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años."
Pero a decir verdad, queda algún camino que te permita volver a dónde estábamos antes?
Te quedan mas cosas para hacerme vivir, o mas para hacerme morir poco a poco?
-Alex Guti. He vuelvo por aquí...
martes, 24 de septiembre de 2013
La fruta prohibida.
Salpicas mi mala fama con tu alegre despertar. He mordido la manzana prohibida y he acabado plantando un árbol de recuerdos prohibidos. Intentas alquilar una habitación en mi motel de los momentos habidos y por haber. Las habitaciones no son caras, pero dicen que el dueño es un imbécil.
Me contagiaste una sonrisa al dormir agarrada a la almohada que trabaja para mi de psicoanalista por las noches. No es muy habladora, pero sabe escuchar.
Das luz a las sombras donde habita lo que queda de mi. De lo que fui. Unas ruinas esperando a ser reconstruidas. Pero que clase de persona perdería su tiempo en restaurar algo que no fue valioso ni cuando estaba al 100%? Ya hay que ser idiota para dar un céntimo para pasar la noche en un motel tan mohoso y apartado del mundo.
El veneno recorre mi cuerpo desde que no tengo el antídoto. Pero dicen por ahí que no solo lo tienes tú. Que pueden curarme otros besos, que bajo tus brazos solo había mentira y poco futuro. El veneno siempre ha estado ahí, es como si no hubieses querido curarme. Es como si solo quisieras mantenerme durante un tiempo, a tu merced, bajo tu mando y tu mirada. Y yo, como un perrito fiel, te daba besos hasta desgastarte para poder vivir un día mas bajo el mismo cielo que tú. Para que? Si sigo igual de enfermo que antes. O quizás más. Más enfermo y menos creyente. Más cerca de creer al del tarot que unas palabras que me hagan sentir algo. Porque ya he sentido muchas cosas con muchas mentiras. Ya he vivido engañado mucho tiempo.
El veneno sigue ahí, tú no puedes pararlo.
El veneno se extiende, viajando poco a poco hasta el centro de mi alma. Dónde mi lucha interna sigue desmoronando los pilares de lo que soy. Dónde ya no se ni siquiera quien soy. Soy lo que quiero ser, o soy lo que quieren que sea?
Busco que alguien me cure. Que alguien me devuelva lo que era y lo que siempre quise ser.
Alguien que llame a la puerta y pida una habitación. Y ella no quiere creer en mi mala fama y me sonríe como si todo fuese a salir bien. Me despeina en un arrebato de pasión y mi almohada no deja de tomar nota de lo que está viendo. Creo que voy a necesitar varias sesiones para explicarle lo que está pasando. Pero quizás las necesite yo primero para entenderlo.
Es como si todo cambiase de repente. Algo que puede no estar y de repente llega para pedir asilo bajo tu techo. Soy un buen anfitrión, y no puedo negarle una de mis manzanas prohibidas. Hemos llegado hasta aquí cada uno por su camino, así que vamos a pecar juntos. Quizá sea el momento de cometer otro error. Quizá lo que necesitemos en cometer un error los dos a la vez. Equivocarnos juntos debe ser nuestro acierto. Y no hay nada mas acertado que tener a alguien con quien cometer errores.
Ha tenido que cambiar mucho el cuento para darme cuenta de que el veneno estaba en tus labios, y no en mi interior. He tenido que leerme la historia tres veces para darme cuenta de que yo era la cura a todos tus males, y que fuiste tu la que escogió el camino incorrecto.
En mi árbol de la fruta prohibida tengo una manzana con tu nombre. Me recuerda que aunque sabiendo que tenías el veneno en cada beso, te besaba como si no hubiese un mañana.
Guardo una manzana venenosa, para el día que decida volver a perder mi tiempo chutándome besos de mentira, y esnifando promesas imposibles.
-Alex Guti. Un clavo no saca a otro clavo. Pero estás oxidada.
jueves, 12 de septiembre de 2013
El error.
Estábamos equivocados. Siempre lo estuvimos. No se cuando nos dimos cuenta... Joder, ni siquiera se si nos dimos cuenta. O igual sí, sí. Sí que lo sabíamos. Siempre supimos que teníamos fecha de caducidad. Estaba oscuro al fondo del túnel, y nos hacíamos los valientes. Nos dábamos cuenta, pero no queríamos decirlo. Nuestro pequeño secreto era que nada volvería a ser "lo nuestro". Nuestro pequeño secreto es que algún día seríamos dos desconocidos que se conocen muy bien. Cada uno en un extremo de la habitación, mirándonos como preguntándonos que ha pasado. Cada uno por su lado.
Miradas vacías, giros de cabeza, un móvil que suena de repente... perdona, se me ha metido algo en el ojo.
Siempre fue así? Quiero decir, estaba decidido el final, o lo escribimos nosotros? Jugamos mal nuestras cartas, vi tu farol mucho antes de que tu pensases en el. Tú pensabas en ganar la partida incluso antes de que decidiésemos jugarnos la sangre a una mano. Te dejé ganar sin querer, o es que no supe jugar a tu juego?
Lo que pasaba es que era nuestro error, y maldita sea, yo me moría por tener un "nuestro". Me daba igual lo que fuese. Y ha empezado a hacer algo de frío por las noches, el sol se va antes a dormir y me he dado cuenta de que ya estamos a 12 de septiembre. A esto voy a llamarlo "nuestro" merecido. Porque en el fondo sigue gustándome tener un nuestro.
Quiero que esto sirva para decirte que siento haberte conocido, cariño. Siento haberte robado días, horas, minutos y segundos. Siento cada momento. Siento. Sentiste algo? Borraste todo, como si nuestro amor estuviese dibujado en una vieja pizarra de colegio. Llegaste con un trapo húmedo y no tardaste nada en borrarlo todo. Siento que tuvieras que hacerlo. Siento. Que sientes? Que sentiste? Que sentías?
Imagina un mundo paralelo. Imagina que no hay tu y yo. Solo tú. Solo yo. Piensas que las cosas habrían sido mejor sin nosotros? Donde podríamos estar ahora?
Esto es mi despedida. Quiero olvidar tu olor, y tu sonrisa. Quiero no saber quienes eramos. Quiero un lavado de cerebro. Quiero no estar mirando a tu lado de la habitación cuando nos toque estar cerca.
Mi problema es que te hice canción, y nuestro estribillo era tan pegadizo que no se me va de la cabeza. Mi problema es el mismo que era antes. Mi problema es que querías irte. Mi problema es que te ibas a ir. Mi problema es que te fuiste. Mi problema es no saber porque. Mentira, coño, mi problema es seguir aquí preguntándomelo.
Nos mentíamos mirándonos a los ojos. Pensábamos que seríamos dos hasta el final de los días. La metáfora de los viejecitos. Nos reflejamos en un espejo roto, y la imagen que veíamos no era la real. Nuestro futuro estaba lleno de esto. Nuestro pasado también. Y ni si quiera llegamos a disfrutar aquel que era nuestro presente. Y sabes que? Aún me he dado cuenta hace poco de que no seríamos lo que queríamos ser hasta el final de nuestros días.
No sentía que se había acabado. La canción sigue en mis pensamientos. Seguía.
Si sabías que estabas en un error, por que me hiciste creer que no?
Si sabías que buscabas amores de barra, por que intentaste agarrarte a un amor de verdad?
Lo peor: Que no creo que encuentres algo igual... o mejor.
.Alex Guti, tu ultimo recuerdo. Tu ultimo paseo por este lugar.
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