jueves, 27 de diciembre de 2012

Cartel de cartón.

¿Día 27 de diciembre? ¿En serio? 
Ya huele a año nuevo, y la mierda de este año todavía no ha dejado de salpicarnos. Nos huele a libertad lo que nos va a atrapar durante otros 365 días, nos huele a victoria lo que ha sido una derrota tras otra. 
Hemos sobrevivido a muchas cosas. Hemos sobrevivido al frío del invierno, al sol del verano y al viento de un abril algo mas complicado de lo normal. Has sobrevivido a mi, y yo intento ser un superviviente desde que me nominaste para salir de tu vida. Y ahí sigo, de ventana en ventana preguntando que día es, con dos pares de calcetines en cada pie, evitando el desastre, pensando con los pies calientes. Y cometo errores bajo la nieve de diciembre, y bajo la mirada de un enero mas cercano que lejano. Cometo errores de novato, errores de gran calibre con profundas consecuencias. Y quien me iba a decir a mi hace un año que caería derrotado tantas veces en tan pocos días? Quien me iba a decir a mi que no ibas a aparecer bajo mi árbol estas navidades? Yo pongo el muérdago, pondrás tu el beso de año nuevo? 
Pero eso eran deseos de un joven con muchas ilusiones y muy pocos limites. Un joven con mas corazón que cabeza. Un joven que se hizo mayor a base de los palos que le fueron dando. Sonrió en enero y pasó febrero para acabar llorando en marzo. Cumplió años en abril, con las mismas pocas ganas que le puso a mayo y a junio. Le quemó el sol en julio, y agosto no fue tan mal mes. Acabaron las distancias en septiembre, y en octubre se dio cuenta de que estaban mas lejos que nunca. Llovió en noviembre y se hizo la maleta en diciembre. Y sigue en el camino de la vida porque todavía nadie le ha recogido mientras hace autoestop, con lo que parece un cartel de cartón, en una extraña carretera solitaria. 
Y mientras espera se para a pensar en lo que ha sido la batalla y lo que ha perdido en la guerra. Ha perdido mas ilusiones de las que había puesto en juego, y a sangrado mas lagrimas de las que algún día podrá recuperar. Ha vertido más palabras de las que le han dicho, y lo de querer no ha sido muy correspondido. Le vendió su alma al diablo para que la belleza de su dama fuese eterna, y el diablo soltó una carcajada mientras firmaba el contrato. Se pasó el resto de sus días mientras el chasquido de un látigo acariciaba su pálida piel, mientras un bufón alocado golpeaba su alma a golpe de realidad. 
Había perdido la dignidad mucho antes de eso, y los besos que no se dan no vuelven nunca. Había dejado de sonreír a principios de año, como pensabais que iba a llegar a diciembre?
Y sentado sobre su maleta seguía con el dedo alzado, esperando que un coche parase a recogerlo. Y de repente, apareció un coche que ya había visto pasar alguna vez, en el que ya se había fijado anteriormente. Y este coche pita dos veces y abre la puerta de el copiloto, con una expresión que incitaba a subirse. 
Y en que piensa un joven que busca un año nuevo con una vida nueva? Piensa en dejar atrás los fantasmas de un pasado no tan pasado, y de una historia que no llegó a vivir. En que piensa un joven viajero cuando alguien le ofrece una sonrisa sin pedir nada a cambio?

Puedes pasarte toda la vida deambulando bajo su ventana, escribiendo una sinfonía eterna sobre su desinterés. Puedes cantar algo bajo su ventana, o dejarle una carta en su buzón del " y a mi que me importa ".
O también puedes pararte a pensar un momento, y salir a la carretera con un cartel que diga "yo a ti también", y simplemente esperar a que alguien pare su coche para decirte "Te quiero".

-AlexGuti. Memorias de lo que pudo haber sido el 2012.

2 comentarios:

  1. Un lujo de escrito. Justo en esa línea va mi última entrada. Cuando el reloj está por marcar las 12 am del día 31 de diciembre y automaticamente reflexionamos sobre cómo fue ese año. Te invito a leerlo y me des tu opinión. Un saludo desde Puerto Rico. http://sobrelaizquierdadeltiempo.blogspot.com/

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  2. Muy buen texto, nunca había visto tu blog, pero me encanta.

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